Una alianza que deja boquiabierto al mundo: Tesla y bitcoins

Durante los primeros días de febrero, el multimillonario nº1 del mundo, Elon Musk, con su compañía Tesla invirtió la escalofriante cifra de US$ 1.500 millones en la moneda digital. ¿Qué esconde esta decisión?

La noticia impactó de forma inmediata al mundo financiero, motor y político. Elon Musk, dueño de la compañía Tesla y según la revista Forbes el multimillonario nº1 de su ranking, tomó una decisión realmente sorprendente.

Durante los primeros días de febrero, Musk comenzó a juguetear en su cuenta de Twitter -donde es un usuario sumamente influyente- con la palabra «#bitcoins». Los usuarios que compartían y comentaban su publicación, pese a que la borró, fueron tales que solo con ese gesto, la criptomoneda digital empezó a elevar su precio y sus ganancias en los mercados financieros.

Sin embargo, a aquel coqueteo inicial se le sumó la acción concreta: una inversión de US$ 1.500 millones en bitcoins por parte de Tesla. Con este hecho, la moneda digital se elevó a una cotización récord de US$44.220, según informa la BBC.

¿Qué busca Elon Musk?

La noticia, por supuesto, no dejó a nadie indiferente. No obstante, las preguntas eran cada vez más evidente y las respuestas cada vez más escasas: ¿por qué esta decisión?

Musk se ha caracterizado por ser una persona sumamente brillante y vanguardista en cuanto a la toma de decisiones: trabajar por un mejor planeta en cuanto a energías renovables, aventurarse en la carrera espacial y buscar la megaconexión a internet de todo el mundo. Y por allí mismo vendría una respuesta.

Se ha difundido en los últimos días que la compañía Tesla Motors estaría analizando -y lo más seguro es que así sea- aceptar en forma de pago los bitcoins por sus automóviles eléctricos.

Esto ya sería un hecho realmente sorprendente y que sería, sin lugar a dudas, algo sin precedentes pues se estaría aceptando por primera vez en una institución internacional la transacción entre bienes costosos en base a criptomonedas.

Las bolsas y los especialistas, de todas formas, están bajo alerta y no miran con buenos ojos -aún- esta alianza, que, se quiera o no, todavía genera más preguntas que certezas.