Japón y una difícil decisión que deberá tomar: ¿qué hacer con el líquido radioactivo de Fukushima?

La semana pasada se dio a conocer el plan que tienen en vista el gobierno japonés respecto al agua acumulada en la central nuclear de Fukushima, el cual sería verter el agua en el Océano Pacífico. Esta medida, por supuesto, no ha dejado a nadie indiferente, dentro y fuera del país del sol naciente.

Un millón de metros cúbicos contaminados. Esa es la cantidad de líquido que el gobierno japonés tiene pensado derramar sobre el Océano Pacífico desde la central nuclear de Fukushima.

La historia, para quien no lo sabe, se remonta al 2011, cuando un terremoto y tsunami asoló las costas de Fukushima, y de paso vio cómo uno de los proyectos de energía nuclear más importantes de Asia se venía abajo.

Desde Europa Press informaron que la decisión de qué hacer con el líquido que se está acumulando ha sido un fierro caliente que lo han dilatado durante todos estos años, pero que inevitablemente debe tener una salida tanto real como política.

Esto pues el medio asegura que «desde la Administración japonesa han asegurado que la decisión podría ser tomada este mes» y agregan que «pondría fin al debate que ha durado más de siete años sobre qué hacer con este agua, que se prevé llene los tanques de almacenamiento de la instalación nuclear a mediados del año 2022. En septiembre, el agua almacenada ascendía a 1,23 millones de toneladas y llenaba 1.044 tanques».

Malestar, preocupación y «la opción menos mala»

Eso sí, el anuncio sería ahora pero la materialización dentro de dos años más. Sin embargo, en Japón y otros países el simple hecho de leerlo y escucharlo ya causó malestar.

Principalmente, los que más preocupados se encuentran son los habitantes y pescadores de la zona que verían cómo el comercio y la pesca que realizan se mermaría debido a los resquemores y miedos de los mismos consumidores ya que nadie querría comer peces contaminados del mar.

Por otro lado organizaciones de la sociedad civil han mostrado preocupación por el impacto ambiental que podría tener este vertido.

No obstante, ¿cuál es el real peligro de esta medida? Aquello aún se está analizando y estudiando y sería muy difícil de prever en el corto plazo. Según la página Xataka, tomar esta decisión sería la opción «menos mala», debido a que es la más económica y «más» sustentable.

«Hay que controlar los niveles de radiación real del agua que se vierte y monitorizar de forma muy estrecha todo lo que salga del mar de Japón en los próximos años, pero (al menos con los datos que tenemos encima de la mesa) parece la opción menos mala. Algo que, en un entorno geográfico marcado por el riesgo sísmico, es mucho decir», señalan desde el medio.

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